Redes de Gabriela Carchi Galán:
https://www.tiktok.com/@naive08_
https://www.instagram.com/naive08_
No todas las personas van a entender lo que voy a decir, pero para vos poder vivir en esta tierra en paz, tienes que estar muy loco.
Hay algo que mi mamá siempre me decía cuando yo era niña, y era que, para conocer a Dios, tienes que llegar a cierto nivel de locura que tú puedas soportar; a cierto nivel de locura que muchos no alcanzan. Porque si nosotros hablamos de Dios como todo lo que existe, todo lo que es, todo lo que hay, significa que tú, yo, un asesino, los animales, todos los ladrones, todas esas personas malas… todo es Dios. Y por eso es que Dios apoya a todos.
Entonces, la conciencia —o lo que experimentamos aquí— en realidad es Dios experimentándose en todas sus formas. Pero aquí, en este nivel de la vida, en esta dimensión, es como que te olvidas: tienes el velo del olvido, y la idea es recordar quién eres tú.
Entonces el sistema funciona muy bien, porque aquí, con esta parte material que te muestran, te hacen caer como en patrones, te hacen caer en la sociedad. Te muestran tantas cosas afuera, y tú ves afuera lo que quieres para ser feliz. Porque en realidad es como que estás desconectado de una parte tuya, y como estás desconectado de esa parte, siempre estás buscando afuera lo que no sabes que eres adentro.
Y si vos te pones en esta idea de: «Ah, ok, yo estoy experimentando algo que en realidad no es mi vida»… O sea, yo prácticamente no existo, porque cuando muero… ¿Qué pasa después de la muerte? ¿No? No sabemos qué pasa después de la muerte. Se supone que trascendemos. Digamos que trascendemos. ¿Y hacia qué trascendemos? Al Todo. ¿Y qué es el Todo? Dios. Entonces, prácticamente, nosotros nunca existimos.
Pero aquí, cuando vos te olvidas de eso, te dan la oportunidad de una vida: te dan la oportunidad de recordar qué es lo que realmente eres. Y si vos recuerdas qué es lo que realmente eres, puedes encajar en el mundo humano recordando que vos estás viviendo una experiencia humana, no desde algo personal, sino como una experiencia que realmente ni siquiera es tuya, pero a la vez es tuya. Entonces es así como que full loco, y muchas personas no aguantan esto, porque te pone en este plano de que todo en el mundo está perfecto, porque todo funciona como tiene que funcionar. O sea, nada está mal.
Si todo es Dios, y si Dios autoriza todo esto, es simplemente porque Él se quiere conocer en todas sus formas. Y conocerse en todas sus formas es experimentar todo lo que hay. En todo lo que hay: no solo lo bueno, sino también lo malo, porque se supone que ambas cosas igual vienen de Dios, ¿no?
Pero la idea de tu fragmentación es que vos puedes elegir qué es lo que quieres y qué es lo que no quieres en tu vida, y eso es el regalo más grande. Por eso la vida es el regalo más grande; la existencia es el regalo más grande, porque vos aquí puedes decir «esto quiero y esto no». Pero allá, en el Todo, es todo: no puedes elegir. Y eso es lo más loco.
O sea, rendirte a esto —no me refiero a rendirte y no hacer nada, sino como rendirte a la realidad tal y como es—, aceptar las cosas tal y como son. No estás viviendo tu experiencia, sino que es una experiencia para todos.